Camino de flores rojas - Amapola

Amapola

La vida, día a día, nos sorprende y nos sobrecoge. Estamos agradecidos de ir siguiendo los pasos de la sincronicidad, y sentir que estamos haciendo aquello para lo que hemos venido a este mundo, bello y caótico. Perfecto e imperfecto.

 

Desde pequeños, el equipo de Música para “Despertar”, hemos tenido una conexión especial con la música, tocando el piano y la guitarra, o disfrutando del baile. Eso nos hizo no querer parar, y desear aportar lo máximo a la música, por lo muchísimo que nos ha aportado hasta ahora a nosotros, diariamente, como una filosofía de vida.

 

 

Esa pasión por la música nos llevó a unirlo a otras pasiones como la psicología, la neuropsicología o la psicomotricidad, y llevarlo a cabo como herramienta no farmacológica con las personas con enfermedad de Alzheimer que atendemos, sintiendo como nuestra vida y nuestra manera de atender a estas grandes personas se transforma, y despierta nuestra conciencia y nuestra esencia más pura.

 

 

A día de hoy, llevamos varios meses recibiendo un Máster de Musicoterapia gracias a CEIM Musicoterapia (Centro Extremeño de Investigación Musicoterapéutica), con Sergio Chávez y Félix Barrena a la cabeza, con el deseo de poder aportar mucho más a las personas que atendemos, y gracias a la Musicoterapia ampliar nuestros conocimientos, nuestras herramientas, y con ello poder ayudar mucho más a las personas que atendemos y quienes les rodean.

 

Llevamos varios meses disfrutando de esta experiencia, emocionados de seguir aprendiendo de la música, y viendo sus posibilidades más que nunca. Estamos felices de tener la oportunidad de estar aprendiendo muchísimo, de grandes profesionales de la Musicoterapia como Alicia LorenzoCatherine Clancy o el gran Rolando Benenzon.

 

Sin ir más lejos, este pasado fin de semana lo hemos disfrutado al máximo junto a Catherine Clancy, aplicando técnicas maravillosas, y aprendiendo de casos muy complicados, con resultados absolutamente sorprendentes, como muchos de los que vamos relatando nosotros a cualquier rincón que vamos.

 

Llevándonos en nuestra Alma grandes reflexiones, con las que nos sentimos plenamente identificados, porque por supuesto, “La imperfección hace maravillas a la perfección” o “para llegar al corazón hay que pasar por el caos”.

 

No podemos pretender transitar siempre por estados agradables y compasivos, porque esa no es la naturaleza propia de la vida y de la existencia de los seres que habitamos el planeta. Pero si podemos esforzarnos por transitar los caminos de la aceptación, teniendo en cuenta que el sufrimiento es parte de la vida, pero si luchamos por la dignidad de las personas que nos rodean y que atendemos, llegaremos a mejorar su estado, y a conseguir que el fin de sus vidas sea grandioso, dentro del caos, pero en un camino arropado por flores maravillosas, como las Amapolas.

 

Esas amapolas que han coloreado todo nuestro viaje desde Granada a Badajoz, por los campos y los valles a los pies de las carreteras. Las amapolas nos reciben un año más, y en cada una de ellas nuestro corazón palpita con más fuerza, más intensidad, porque cada una de esas bellas flores nos conectan con otras flores con las que tuvimos el honor de compartir la vida, y de acompañarlas en el final de sus vidas, con nuestro total cariño y admiración. Nos acordamos de nuestras queridas y añoradas María, Carmen o Liana quien nos dejó a sus 104 años. Ellas nos enseñaron muchas cosas, y con ellas pudimos comprender la importancia de canciones muy antiguas como “Amapola”, la cual ha sido ampliamente versionada, y cuyos orígenes se remontan a los años 20.

 

Por esa razón pudo ayudarnos tan ampliamente a mejorar el estado de estas bellas personas, ya que esta canción les conectaba con los años de juventud y las emociones asociadas. Tanto María como Liana nos hicieron varias alusiones a la importancia de esta canción y así pudimos comprobarlo, como podéis disfrutar en este vídeo. Quizás ya no recordaban el nombre de sus hijos o su fecha de nacimiento, pero si las canciones de sus vidas y las emociones asociadas a ellas. Emociones, personas, recuerdos… toda una vida.

 

 

Este fin de semana hemos conectado con esos bellos recuerdos, y con esa esencia de las Amapolas, que nos recuerdan tan bellas enseñanzas y traen a nuestro corazón a estas bellas personas que tanto nos aportaron y nos enseñaron. Sabiduría pura, y un Amor inmenso. Ese camino de flores rojas que nos lleva al Amor, a la pasión que sentimos por la música y por el deseo de ayudar y mejorar el estado y calidad de vida de más personas, aprendiendo cada día más y deseando cada día ser mejores profesionales y mejores personas. Y esa gran profesional como es Catherine, como si la misma Dorothy de Mago de Oz y su camino de baldosas amarillas, aunque en esta ocasión un camino de gloriosas flores rojas, maravillosas amapolas. Gran profesional que nos ayuda a guiarnos en nuestro camino y nuestro crecimiento profesional. Hasta ahora, sólo hemos hecho aplicación y uso de la música desde la psicología, neuropsicología y psicomotricidad, y es un honor estar empezando a reforzar con la experiencia y conocimientos de la Musicoterapia, para poder hacer un mayor y mejor uso de la música, y empezar a usar con las personas que atendemos instrumentos en vivo, una vez que adquiramos los conocimientos necesarios y esenciales.

 

Gracias por mostrarnos la importancia del ritmo, y más aún la importancia de la emoción, como motor de nuestra vida y de nuestras motivaciones. Gracias por tu ejemplo, tu lucha y tu humildad.

 

 

Gracias a los mejores compañeros de viaje, con los que estamos emocionados de poder ver cada mes durante los siguientes años, con tantas ganas de convertirse en Musicoterapeutas y aportar lo máximo que podamos a la música, a la vida, y a los seres que nos rodean. Gracias a Lucía, Aarón, Miguel, Lorena, Maria José, Jose, Christina, Rubén, Tony, Aída… por estar juntos en este bello y entusiasmante viaje. Gracias a la vida, y por supuesto gracias a la música, que nos aporta tanto.

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Comentarios: 3
  • #1

    Carolina (martes, 25 abril 2017 13:59)

    Bravo!!!! La música es vida... Más para mis olvidadizos!!!

  • #2

    marta lizarraga (lunes, 29 mayo 2017 01:27)

    yo tengo mi mama con alzheimer y ella tambien cantaba y tocaba la guitarra

  • #3

    Antonia (martes, 01 agosto 2017 03:49)

    Me parece muy importante. Yo soy enfermera de geriatria. Y me gustó mucho ese método bueno